Te considerás inversor? Parte 2

CÓMO EL CUERPO NOS ENSEÑA A AHORRAR

Así como cuando arrancamos a realizar una actividad física, debemos hacerlo progresivamente, para no caer en el cansancio y la frustración, ya que en caso contrario, el cuerpo “nos pasa factura”, ahorrar todo lo que se pueda no es una actividad que sea fácil de sostener en el tiempo.

Por ello, en verdad, cualquier actividad a la que no estamos acostumbrados, debemos comenzar por pequeños esfuerzos, a un ritmo que nos sea posible seguir. Habitualmente un pequeño ahorrista con grandes aspiraciones pretende hacer el “negocio del siglo” en poco tiempo. Eso es un error. Plantear así un esquema de inversiones lleva por lo general a la frustración, debido a que uno intentará destinar todos los ahorros y excedentes a inversión y esto restringe fuertemente la posibilidad de diversificar en otros gastos, incluso en gastos de consumo.

La experiencia nos dice que debemos comenzar por un período corto de tiempo. La situación de ahorrar todo lo que se pueda lleva al cansancio y a la frustración, a quedarse sin aire para seguir, es equivalente a la carrera de 100 metros, consume todo el oxígeno.

Es por esta razón que resulta fundamental incorporar la noción de “largo plazo” como elemento determinante del plan de inversiones. El largo plazo y el micro ahorro son los elementos que permiten a cualquier persona planificar un gran negocio que pueda significar en algunos años un ingreso secundario o un capital de reserva que facilite la vida, complemente los ingresos o simplemente permanezca como resguardo de capital.

Podemos decir que ahorrar en el largo plazo es como prepararse para correr una maratón, donde nos mentalizamos que tenemos que administrar nuestros recursos para llegar a la meta.

LA IMPORTANCIA DEL VALOR DEL TIEMPO EN LA INVERSIÓN

Nos convencemos de que tener cada día más y aumentar la cantidad de nuestros bienes es la mayor garantía de riqueza, pero qué sucede si nos detenemos a considerar las posibilidades de uso y disfrute que nos da el tiempo. A decir verdad, el tiempo es también un recurso escaso, efímero, y hasta podríamos decir invalorable.

Por ello, a la hora de planificar la inversión hay que tomar conciencia de la importancia que tiene el tiempo de permanencia del capital en el sistema. Es necesario establecer el esquema de ahorro en un largo período de tiempo, donde sistemáticamente se harán los aportes mensuales. Es crucial que pueda ser monitoreado periódicamente para entender los rendimientos de la inversión.

La clave para empezar a actuar como un gran inversor es incorporar el horizonte del largo plazo, sumando algunos hábitos que nos hagan consolidar una conducta inteligente, planificada y responsable:

  • Analizar los excedentes y establecer una verdadera capacidad de ahorro, abordable y manejable. Destinar una porción real de los excedentes a ahorro y proponerse mantenerlo en el largo plazo
  • Elegir un sistema de ahorro que garantice de mínima el poder de compra del capital, es decir, si tengo $ 1.000 hoy y compro un monitor de computadora, ese capital dentro de 2 años pueda seguir comprando el monitor de computadora. Si el sistema además de garantizar poder de compra da rentabilidad es mucho mejor ya que estaremos logrando el objetivo de inversión.
  • El sistema de inversiones donde depositar los microahorros debe ser controlable, esto es crucial para la toma de decisiones ya que la conducta planificada de ahorro no impide cambiar de sistemas el capital acumulado.